Entropía

Una noche cualquiera, apareció. En esta agitada vida que moría de apatía, que se regodeaba en su inutilidad. Que estaba definida, que sabía como soñar, que vivía soñando. Una mirada y la vida, un roce y la gloria, un beso y la muerte. Y ya ha pasado antes, como claros ciclos, espirales calculables, muy Fibonacci. Hasta el orden, que no es más que caos. El único que existe, el claro y único destino. Y, crack. Sonó el alma. Me interrumpió, fin del estado Zen. Una noche cualquiera, podría ser esta, cual paria del afecto, todo se desvanece. Miro al espejo y... El orden universal, entropia.

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