Un aspecto torvo de mirada fiera
tenía aquel hombre que iba en la acera.
La gente esquivaba cruzarse a su paso
miradas perdidas , quizás con enojo
evitando verlo directo a los ojos.
Solamente un niño de mirada tierna
se acerco contento, le agarro una pierna
y le dijo , oiga yo lo estoy mirando
usted esta muy triste y va caminando
sin un rumbo fijo , como si quisiera
escapar del mundo y que se perdiera.
Y...aquel hombre torvo de mirada fiera
saco ... una sonrisa , como calavera ...
y quedo en silencio ..."TIRADO EN LA ACERA.
Pero aquel niñito le presto atención
se sentó a su lado Y... "DIJO UNA ORACIÓN".
Gilberto marrero |