He vivido apurando al tiempo,
aburrido de la rutina,
esperando algo más adelante,
sin la certeza de que algo importante
llegase tal vez en algún momento
para alegrar al fin mi vida.
Un día llegó tu mirada y me atrapó,
me obligó a mirarla sin parar,
sin pensar en nada más que en tus ojitos,
y te miré con descaro,
sin pudor ni vergüenza,
y lo que otros dijeran no me importó
porque ya solo te quiero mirar,
quiero que cada día me hipnoticen tus ojitos.
Por eso hoy ya no apuro al tiempo,
hoy le pido que vaya más despacio,
para disfrutar un poco más cada mirada,
para sentir mejor el roce de tus dedos y los míos,
para que mucho más me dure algún abrazo,
para que se me haga eterno este flechazo
y para que más me dure el tiempo contigo. |