Nunca hubo lógica en el silencio,
fijar la mirada, dar un paso al frente,
fundirnos en un abrazo
y sentir nuestros corazones
golpear fuerte en un solo pecho.
Siempre hay un tiempo en el ayer,
no es que diga sea malo recordar ahora,
contar los recuerdos, llorar o reír
por lo que antes fuimos. Es que es distinto.
Ayer, la palabra corría a raudales
por nuestras venas,
sembrándose en cada poro de nuestros cuerpos,
ella, ganaba todas las batallas,
nos confundía a veces, aunque al final,
vivíamos sólo por y para ella.
Mas, amor mío,
sale de mi alma decirte,
-aunque ya lo sepas-
que no hemos logrado nada
de lo que pautado para otros exista,
sólo que seguimos luchando
contra lo desconocido
de una memoria, falta de olvido.
M. B. M. R.
Agosto 03 de 2012 |