Incilinar la vida, descompensar la asfixia, y morir cautivada.
Recordar y escupir el veneno que siempre justifica la amargura de la ausencia.
Cinco minutos para amortizar ojeras, y arrancarle al destino una historia de amor incierta,
me bastan...
Se aleja el ruido de las llaves...
En la balanza tan sólo el ruido, equilibra el aire. |