Luna

Caminaba descalzo y la arena se colaba entre mis dedos, a mis oídos llegaba el sonido del romper de las olas contra las rocas y en el horizonte la luz de la luna se reflejaba en la espuma del mar. Luna confidente, luna esplendorosa, luna de los amantes. Te buscaba entre la luz tenue y no te veía pero sabía que allí estabas porque tu aroma llegaba a mí. Eres tan mágica mi amante que mis sentidos no pueden dejar de percibirte. Tu mano roza la mía, tu mirada con la mía y tu boca en la mía. Luna no tengas vergüenza y contempla lo que tu magnifica presencia genera. Tendidos en la arena me invitas a descubrirte, a cobijarte y a amarte. Luna infinita no dejes que el tiempo termine, no permitas que este instante se difumine, no sabes cómo añoro vivir para siempre en este estado de eterna inspiración. Amante mía es que tú eres mi infinita pasión. El tiempo paso y nuestros cuerpos sudorosos, extasiados en ese estado del alma embargado por ese sentimiento que tus quejidos sofocados generan, quedaron. Finalmente el sonido de tu risa me lleva a pensar, luna no te apartes nunca de nuestra pasión, de nuestro amor.

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