Pantanos en mis alas

Los moradores de los pantanos son aquellos que an creen en la opresin, aquellos que an le dan ms valor al color de las alas y su amplitud de vuelo que a los sentimientos y bondades. Aprendieron de las sanguijuelas para saber aprovecharse del que no tiene an podrido el corazn. La mayora jams ha pasado hambre o fro, ninguno de sus parientes moscos fue asesinado o secuestrado, viven en tan grande pestilencia, que no se dan cuenta del dolor ajeno pues las viejas costumbres son sus seales para reconocerse entre ellos y as continuar aislados, "por encima de nosotros", como ellos dicen. Se puede sentir su presencia desde lejos, a veces por el olor a agua estancada, y otras veces por el peculiar zumbido de sus curtidas alas, y cuando eso pasa, es mejor hacerse a un lado. Pero si se debe convivir muy cerca de uno, hay que tener en cuenta que ellos se consideran de olores frescos e ideas seguras, aun no descubro si lo mejor es ignorarlos o tratar de ayudarles, pero quiz valga la pena recurrir a la divertida farsa. "Buena luna seor mosco pantanero", Deca la mariposa secretaria al verlo salir de su oficina. "Buena luna seorita", Grue el jefe mosco, y a pesar de que llevan aos de conocerse, l nunca ha querido decirle por su nombre, pues no importa para l, "es una simple secretaria" El chofer del mosco, un escarabajo de mediana edad, le abre la puerta con forzada atencin, y es que lleva ya ms de 15 das sin descanso y sin pago extra. La miseria es el gran don de los moscos de pantano y todos bien lo sabemos, pero aqu hay tan poco trabajo que es comn que caigamos en manos, perdn en las patas de estos bichos. Cierto da, una Catarina haca su trabajo cotidiano, tuvo que poner de su paga para mantener al jefe contento, y que la dejara realmente trabajar, pero con estos invertebrados nunca se sabe, tienen ideas tan viejas e inadaptadas que es casi imposible ir un paso delante de ellos, as que la solucin quiz es el arte de la huida y mientras eso se cocina, lo recomendable es aplicar el desapego total. "Es mejor pensar que viene de otro planeta o que quiz en algn momento de su vida, su corazn se astill, haciendo irreversible el dao. Lo mejor es aceptarlo tal como es" Se deca la Catarina cuando el bicho haca de las suyas. Pero a veces era tan difcil que ella misma se senta enferma. Fue con la mantis religiosa a buscar cura. "Curo resfriados y alas rotas, pero no una dolencia del corazn, para ello tendrs que ir con la palomilla gitana" Le recomend la doctora. Un gran sombrero, un chal, pan blanco con mermelada de higo, agua de limn con apio y pepino, queso fresco y jitomates rebosados en aceite de olivo, fue lo que la Catarina empac para ir en bsqueda de la curandera. En aquellos lares la maleza era espesa y el chal se desgarr, Catarina lament la prdida, pues un valor sentimental tena. La noche cay y el queso fresco se agri, el pan se desmenuz con la primer cada. Los jitomates y el agua seguan deliciosos y fueron ms porque una hormiga de campo fue su compaera de luna con quien comparti la escueta cena. Al da siguiente, la Catarina segua los pasos de la palomilla gitana, la senta cerca, mas no la vea. El viento le arrebat el sombrero y el sol comenz a mancharle sus alas dejndola un tanto insegura, sin embargo, no hay nada peor que una herida del corazn sin curarse a tiempo, y la Catarina continu su camino hasta llegada la noche. La palomilla gitana tuvo que despertarla, ofrecindole caf recin molido, "Para tu regreso" Le dijo estirando la mano. La Catarina volvi esa misma tarde, record el amor a su trabajo, que puede superar incluso, al mosco de pantano ms abusivo. La injusticia siempre estar presente, pero de nosotros depende que no sea motivo para convertirnos en mosco de pantano. FIN

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