El vecino enojado

El camino que llevaba hacia su hogar estaba tapiado de ramas muertas, su corazn estaba dentro de la misma bruma que tampoco lo dejaba ver con claridad. A pesar de ir acompaado, sus manos temblaban de miedo, como si en cualquier momento tuviese que emprender una pelea a muerte. Quera gritar pero senta #8211;dese hace mucho tiempo- que nadie lo escuchaba, levant los puos y a cambio recibi plegarias de auxilio, y fue entonces cuando se dio cuenta que frente a l estaba una mujer de mediana edad, inundada de lgrimas en los labios mirndolo como si fuese una bestia dispuesta a destazarla, de pronto todo se volvi claro, y a su alrededor haba ms mujeres, hombres, nios, mucha gente a su alrededor mirndolo horrorizados. Por su cabeza tambin pas el miedo, el miedo a s mismo y quiz por ello sus puos se levantaron con ms fuerza, pero slo el viento choc sus nudillos amoratados. Abri los ojos y nadie estaba ya a su alrededor, la bruma tambin haba desaparecido, incluso las ramas que impedan su paso, estaba solo en la baera, considerando si deba perdonarse o seguir odiando a los dems. Las maanas eran lo peor de su da, no poder compartir el aroma del caf, del pan tostado y de la fruta fresca lo atormentaban peor que cuando no tena qu comer. "Si tan slo pudiera volver a abrazar a alguien." Deca su alma, pero sus labios, sus ojos, sus manos ya eran presa de la ira, de la siempre ira que hace que los humanos, nos convirtamos en los peores enemigos de la tierra. Adis vecino, no se enoje usted conmigo, pase pacficamente frente a mi casa aunque parezca un iracundo mendigo.

Opciones para esta obra:

(solo para usuario registrados)