Semilleros de juventud. Una gran metáfora.

SEMILLEROS DE JUVENTUD Una gran metáfora Una contribución al Proyecto Internacional, con sede en Bogotá y dirigido por el poeta Joseph Berolo, de Aves Viajeras: "Semillas de Juventud". SEMILLEROS DE JUVENTUD A los jóvenes y niños poetas del mundo Un soneto creado especialmente para niños y jóvenes del mundo aprendices del arte más profundo dejará con el sello de su mente. Semilleros viajeros sin detente en su vuelo por cielo que es profundo sobre nubes con guía no errabundo y buscando arboleda consecuente. Cruzarán sobre mares aplastantes y también por la calma de los vientos, con los ojos muy fijos en sus nidos. Crecerán en follajes elegidos con sus madres y padres muy contentos por tener herederos no ignorantes. La sociedad ha sido desde siempre un inmenso templo, siempre en ampliación, en el cual cada ciudadano es un ferviente congregante y precisamente desde ellos el gran hierofante, que lo dirige, elige a los más jóvenes y preferentemente a niños, como sus acólitos para realizar el culto diario que incluye cada una de las actividades humanas, ya sean éstas, filosóficas, políticas, religiosas, científicas, artísticas y culturales entre muchas otras, que sería muy largo enumerar. La idea de este culto, es que la sociedad en su conjunto y en lo individual se desarrolle y evolucione hacia un humanismo en que se den sin cortapisas cada uno de los mejores y más caros valores positivos, ya sean naturales, económicos, políticos-sociales, éticos-morales y estéticos, que desde siempre en la historia de la humanidad han cultivado y puesto en práctica algunos grandes prohombres y no es necesario enumerarlos y menos nombrarlos, pues de todo el mundo son conocidos, incluso hasta en las sociedades más primitivas tienen un guía que los lleva por el mejor camino valórico, inserto en su propia historia, para preservar sus hábitos y costumbres. Este gran templo obviamente está rodeado por grandes jardines que hay que mantener y cuidar, y naturalmente entrega un ambiente de belleza y tranquilidad a quienes transitan por él antes de ingresar a realizar sus actividades diarias. El hierofante elige cuidadosamente a sus acólitos, para cuidar y preservar tanto el templo como sus jardines, desde sus más tempranas edades. Los educa los forma, complementando así la labor de la familia en la cual ellos crecen aprendiendo todo lo que sus padres le entregan desde su más tierna infancia. La labor de estos elegidos es crecer cultivando las mejores flores que en bellos jarrones adornarán tanto el atrio como el interior de esta formidable iglesia, evitando diariamente que crezca la maleza que ahogue las hermosas plantaciones y más aún que se introduzcan en su interior, para mostrar desolación y tristeza. Naturalmente en la medida que ellos lleguen a a su madurez, en la cual con su ejemplo darán una guía para seguir por parte de todos los ciudadanos y así poder mantenerse en un clima armónico de libertad, justicia, igualdad y solidaridad con los cuales puedan seguir creciendo y evolucionando como sociedad humana. Es claro también que alguno de ellos lleguen a ocupar grandes cargos en el templo como ayudantes oficiales del hierofante y también más efectivamente pueden llegar a conseguir los mejores logros es ese sentido, pues además del ejemplo contarán con la autoridad, absolutamente positiva y necesaria para este fin. Cada acólito es una semilla que germinará y crecerá, y durante todo el tiempo en que se mantendrá en esa condición; es trabajo de cada uno de los que han crecido y que anteriormente lo han sido, les aporten su apoyo efectivo para que se mantengan aprendiendo y no abandonen por cualquier motivo superfluo y de fácil consecución. Valores que les puedan estar entregando persistentemente quienes sí se han ido por esos caminos negativos. creciendo y llegando a su madurez, sacando desde su interior todos o parte de los valores que debieron haber mantenido en absoluta prisión. Notando en esto último que hay quienes, en lo natural, eligen el instinto de destrucción y autodestrucción en vez del de supervivencia. Finalmente es necesario abogar porque se de un #8220;Semillero de Juventudes#8221; para que el Gran Templo Universal llegue a ser lo que todos los hombres de buena voluntad quisieran para la sociedad toda. UNA SOCIEDAD PLENAMENTE ARMÓNICA Y HUMANA EN SU TOTALIDAD. Lionel Henríquez Barrientos Valdivia. Chile. 09 y 10 de febrero de 2015

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