La mañana del viejo mundo

Hoy seguiré ímpio y vehementemente, arando los ceros y unos de esta nuestra casa, para que en un par de semanas o un poco más, esta nuestra casa se sienta comoda y ordenada. Pido disculpas por dejaros mi casa sin estar presente, sé que no he sido un buen anfitrión pero al uso os he dejado la mansión y habéis hecho de ella un buen recaudo de pasión creativa. Así pues esto siempre me ha inspirado y en consecuencia la voluntad nuevamente ha llegado. No prometo flores ni bombones, pero si juro solemnemente sobre el teclado que he dicho toda la verdad y nada más que la verdad. Seguiré con las obras. Saludos y muchas gracias.

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