De Eugenio Montejo: Tiempo transfigurado

Tiempo transfigurado A António Ramos Rosa La casa donde mi padre va a nacer no está concluida, le falta una pared que no han hecho mis manos. Sus pasos, que ahora me buscan por la tierra, vienen hacia esta calle. No logro oírlos, todavía no me alcanzan. Detrás de aquella puerta se oyen ecos y voces que a leguas reconozco, pero son dichas por los retratos. El rostro que no se ve en ningún espejo porque tarda en nacer o ya no existe, puede ser de cualquiera de nosotros, #8212;a todos se parece. En esa tumba no están mis huesos sino los del bisnieto Zacarías, que usaba bastón y seudónimo. Mis restos ya se perdieron. Este poema fue escrito en otro siglo, por mí, por otro, no recuerdo, alguna noche junto a un cabo de vela. El tiempo dio cuenta de la llama y entre mis manos quedó a oscuras sin haberlo leído. Cuando vuelva a alumbrar ya estaré ausente. Eugenio Montejo

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