Extensión

Estaba la distancia descabellada esperando el éxodo contiguo Anhelando por la próxima tertulia de todos aquellos matices suspendidos en el tiempo que persistían en lo que el parpadeo se torna en recuerdo escarbado a tinta y ceniza sobre la orilla del entrecejo y mi voz... Casi perdurábamos más que los ecos del sol para vestirnos de lucero, de púrpura y amarillo y con el tiempo a cuestas hacíamos el amor en un nido, estallábamos convertidos en plumas fugaces y etéreas volando sobre el infinito para siempre con la mirada mojada y las pequeñas hojas que nos rodeaban como sábanas verdes adheridas al alma. "Es ese instinto de siempre volar", Que nos empuja de la cornisa, antes de que se formen nuestros pies y manos, antes que el corazón se vuelva pesado, antes de que el tiempo haga mella en nuestros versos, antes de que el salvaje alarido en nuestro pecho se convierta en tenue susurro que se disipa con el viento.

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