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NaturalGuama BookTuber  
 
MIENTRAS ESPERABA QUE DEJE DE
LLOVER
 
MIENTRAS ESPERABA QUE DEJE DE LLOVER
 
Iba camino a la casa de María José en un Sábado por la tarde, el cielo cada vez se hacía más gris. Entre al metro en Plaza Venezuela con la esperanza de poder llegar a mi destino antes de que la lluvia se decidiese a precipitarse hacia nosotros.

Cuando llegue a La California una lluvia cerrada caía, lo cual me impedía seguir avanzando hacia mi destino. No había nada más que hacer, tendría que esperar en la estación.

Me senté en un banco debajo del techo de la estación del metro, un poco alejado de una vendedora de helados. Nada particular pasaba, hasta que de repente entro un indigente a la estación y se sentó entre la vendedora de helados y yo.

La vendedora estaba aprovechando la lluvia, la gente se agolpaba en la estación y muchos de ellos le compraban los helados. De repente el indigente le dice a la vendedora: Le estás dando más vuelto de lo que toca. Si el helado cuesta 12 y te dan un billete de 20, el vuelto que debes dar es 8 no 10.

En la siguiente venta pasó algo similar. Yo, en esta oportunidad, puse atención y noté que el indigente estaba en lo cierto. La vendedora no era buena con las sumas y restas.

El indigente le dijo a la vendedora: Tranquila que mientras estemos aquí, yo te ayudo con las cuentas. Pero tienes que aprender a sumar y restar bien, sino vas a estar perdiendo plata.

Así mismo fue, venta de helados que se hacía, el indigente le decía a la vendedora el vuelto que tenía que dar.

De repente el indigente se volteó hacia mi y me dijo: Esta pobre se mete en este negocio y no sabe sacar cuentas. Es triste ver como pierde plata y yo no puedo quedarme tranquilo ante esto.

Le dije que él, en cambio, si era muy bueno con las cuentas. Me miró y sonrió con un dejo de añoranza y tristeza.

Yo llegué a ser gerente de administración de la empresa "X", tenía una familia: Esposa, tres hijos: Un varón y dos hembras, casa... En resumen tenía una vida hecha... lo único que rompía esa vida era el alcohol. -Otra vez estas dando el vuelto demás. Dale 6 Bs no 8. Así vas a quebrar tu pequeño negocio- Después de este paréntesis siguió contando: El alcohol me venció. Traté, y mucho de dejar el vicio atrás, pero el licor pudo más. Vi como mi hogar se iba desmoronando, al principio lentamente. Cada vez fue peor y la descomposición más rápida.

Varios paréntesis ocurrieron y él, en todos los casos, le dijo a la vendedora cuánto era el vuelto que tenía que dar.

Llegó el día que comprendí que el daño que les estaba haciendo a mi esposa e hijos era muy grande y, antes de que fuera irreparable... no sé si cuando los dejé ya el mal estaba hecho... pero, sí, los dejé. Me largue y desde ese día no los he vuelto a ver. No quiero que me vean así. Probablemente estarán sufriendo por mi ausencia pero nunca será igual al sufrimiento que sentirían si me vieran como estoy. ¡Maldita botella! ¡La odio pero no puedo dejarla! Sé que ya me queda poco y, es un alivio. ¡Vaina loca, chamo! ¡Vaina loca! -Pilas, señora... dale 4 bolívares solamente- y siguió diciendo: Siempre me pregunto si el abandonarlos fue una actitud cobarde de mi parte. Luego, me veo como estoy y sé que tomé la mejor decisión para ellos. Sé que para mí, como yo individual, no hay decisión correcta posible.

La lluvia cada vez caía menos, me despedí del indigente y la vendedora y seguí mi camino.

Mientras iba caminando pensaba las veces que había visto a ese mismo indigente en la plaza y las veces que lo había visto con desconfianza. Saber su historia me había hecho cambiar la forma en que lo vería de allí en adelante.

También entendí que, el haber abandonado a su familia, quizás fue el mayor acto de amor del que fue capaz en medio de su derrota.

Lo vi varias veces después, siempre en la calle. A veces me reconocía e intercambiabanos saludos. Otras veces simplemente me ignoraba. Hasta que en un día cualquiera no lo volví a ver. Quizás sus cansados pies lo llevaron hacia otra parte de la ciudad. Quizás, finalmente, la vida le había presentado a su hermana, la muerte.


   
 
 

Fin
 

Comentarios para esta obra
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anco 17-Marzo-2017
  ~ tragicomedias de la vida hoy podemos ser gerentes mañana quien sabe,pero me pregunto si alguna vez ese hombre tuvo la oportunidad de dar un vuelco a su situacion, bueno eso tal vez depende de la psiquis de cada quien, saludos
 
  De: acheache
Nombre: Hugo Viteri.
Publicacíon: 27-Febrero-2017
Hugo Viteri

 
 

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