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Misericordia
 
Misericordia
 
MISERICORDIA
Borrador para una Adaptación teatral de Juan Carrillo Torregrosa a la obra de igual titulo de BenitoPerez Galdos.
Aunque pendiente de algún retoque ya esta terminada. A través del correo Juanceuti@gmail.com puedo ofrecer más información.
ACTO I
La acción trascurre en una Plaza, a la puerta lateral de una Iglesia. Un triste día de invierno. Hace frío, mucho frío. Andrajosos pobres se arremolinan en torno a la puerta, bien ordenados, con posiciones estratégicamente cogidas con arreglo a su categoría o valía, y defendidas a toda costa por ser mejores que otras. Forman una especie de túnel por el cual han de pasar forzosamente los cristianos dadivosos. Murmullos, lamentos y peticiones se entremezclan de forma ininteligible.
PULIDO:
LUCIANA: Ofrece claveles para ofrendas en el interior del templo.
TOMASA: Ofrece velas para ofrendas en el interior del templo.
GENOVEVA: Viste falda larga como las gitanas rumanas y Amamanta un bebe.
CRESCENCIA:
CASIANA: Tullida.
ELISEA: Se ayuda de muletas(también vende estampas de Santos y la Hoja Dominical).
ROSINA: Cariñosamente seña Rosina o Nina, mujer de negro, vieja, temporera mendiga, callada, humilde, modosa y dulce, sumisa a la divina voluntad, voz dulce y buena educación, trata a todos con miramiento y respeto
ALMUDENA: Ciego, árabe, hebreo, conformista, pobre pero instruido. Se ayuda de un palo duro y lustroso.
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Voz en off o actora ajeno al resto.
Voz.- “Esta es la Iglesia de San Lamberto, situada estratégicamente en la plaza más céntrica de la ciudad, aunque originariamente se construyó en honor de San Mateo, pronto cambio de patrón y se acogió bajo la protección de San Pedro, que era Santo de mayor aceptación y rango, pero elevado a los altares quien fue aquí su obispo Lamberto, muerto por recriminar al Rey sus amoríos, aceptaron gustoso sus paisanos cambiar al santo patrón San Pedro por su Obispo santificado. Que en esto la Iglesia no tiene envidia al trueque de nombre que en calles y monumentos hacen los Ayuntamientos.
Siendo esta una diminuta entrada lateral, es también la más disputada por quienes tienen en el pedir su oficio o su sustento, pues aun siendo la principal el acceso favorito de gentilhombres, damas engalanadas y aparentadores, es por ésta, más humilde, por la que acceden quienes más se sienten más piadosos o que siendo menos pudientes se ven reflejados en los más menesterosos y por ello son más proclives a las dádivas.”
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PULIDO.- Que día más perro y frio nos manda el Señor, me paice a mi que esto de las lemosnas no tie arreglo ni en la festivida. Y este frio, redios que frio, que ni pal San José samaina, que entre una cosa y la otra pronto no vamos a quedar probes.
LUCIANA.- No se preocupe usted, que con tanto pillo en la pulítica no han de faltar probes. Aunque solo sea para jorobarnos a las que llevamos en esto toda la vida.
PULIDO.- Redios que frio, si es que ya ni rosarios, ni novenas, ni misas. Que no hay alma que se asome para venir a los oficios ¿Sacuerda usted del San Blas del pasado año?
LUCIANA.- Vaya que si me acuerdo, como que fue el entierro del Sr. Obispo que en gloria esté. Si buenas almas hay y lemosnas hay.
PULIDO.- ¡Día de gozo aquel! Entonces si cacudian ricos, con la barriga bien llena y las carnes bien abrigas. Que bien vendría un entierro de obispo al mes, ja, ja, ja, y bien sabe Dios que lo digo solo por las limosnas.
ROSINA.- Si, si reíros de la desgracia ajena, que de la vuestra se ríen otros.

Entra Doña Trini, apañada y bien vestida viuda que se dirige al interior del templo.
DOÑA TRINI.- (depositando una moneda en la mano extendida del ciego) No te la esperabas hoy ¿Verdad?
ALMUDENA.-Dios la bendiga doña Trini. Sabía yo caunque el frio helara el cero del tremometro, no faltaría usted a sus rezos ni a sus lemosnas.
DOÑA TRINI.- Gracias a Dios. Y tú (a Pulido, mientras le da su limosna) ¿Porqué no te vas dentro? Acabarás encajando una pulmonía.
Doña Trini continúa repartiendo limosnas, una perra chica a cada mendiga.
PULIDO.- Ni para muerto ya sirvo Doña Trini, que el Señor le aumente su limosna y se lo dé de gloria…
Doña Trini se entra a la Iglesia dejándole con la palabra.
PULIDO.-……Rediós que frío.
TOMASA.-¿No vus dije que Doña Trini no faltaba hoy? como que es el aniversario de la defunción de su esposo. Bendita Doña Trini sabía que no faltaría este día, así llovieran ruedas de molino, porque otra más cristiana no la hay.

CRESCENCIA.- Pues al frío que hace y por ahorrarse la perra chica pensao tenía yo que la buena señora suprimía la festividá.

PULIDO.- Hubierala dado mañana.

CASIANA.- Si pero quitando la perra chica del día. ¿Qué crees tú, que no sabemos de cuentas?

TOMASA.- Cállate, mala lengua.

CASIANA.- Mala lengua tú, y... ¿quieres que te lo diga?...¡adulona!

TOMASA.- En tu sitio Casiana.

CASIANA.- Pero si no me he movido. A-du-lo-na ¿Crees que no sé que eres rica? pues que lo sepais todos, su mario pide en un sermáforo y tiene casa con gallinas y conejos, que too se sabe.

TOMASA.- Y tú coges palomas de la plaza, así que cállate la boca si no quieres que dé parte a D. Senén para que te enseñe la educación.

CASIANA.- ¡A ver!...

PULIDO.- No vociferéis, que ya se oye la campanilla de alzar la Majestad.

LUCIANA.- Pero, señoras, por Dios arreparen que están alzando el Santísimo Sacramento.

TOMASA.- Es esta habladora.

CASIANA.- Es esta dominanta... ca-po-ra-la, a ver si dejas que las cristianas alcancemos algo de la limosna, que todas semos hijas de Dios...

TOMASA.- No quiero discusiones, me voy pa la bendición. (se entra)

PULIDO.- Silencio digo… redios que frio.

CASIANA.- ¡Ay, hijo... ni que fuas lautorida!.
Tomasa se entra al templo y abandona el sitio. Nada más salir, todo el grupo se corre ganando el sitio y arropan a la Casiana como un envoltorio.

CASIANA.- ¿Pero qué, no creéis lo que vos dije? La caporala es rica, como lo estáis oyendo, y limosna que coge a nosotros nos la quita. Vive por allá arriba y tiene corral donde cría conejos y pollos. ¿Habeis visto a la jorobada que viene algunas veces con ella con ella? Pues es su hija, y de joroba ná de ná, por más señas costurera, que gana sus dineros y encima pide también.Quel Señor me perdone pero son ricos sinvergonzonazos, que no gastan ni en comer porque de dos o tres casas le sacan todos los días unos cazuelones de cocido, que es la gloria de Dios... Ayer bien que lo vide cuando le trajeron unos cazuelones….

CRESCENCIA.- ¿Golian bien?

CASIANA.- A arroz con almejas y por lo menos había para siete veces.

PULIDO.- ¿Estás segura de que golia a arroz con almejas?

CASIANA.- ¡Vaya si golía!...¿Pensáis que ha entrado a por la bendición? A por sus buenos cazuelones que los tiene en cal sacristán. Allí vienen y se los llenan.

PULIDO.- El marido juemelitar en su país y tiene una cruz pensionada con cinco reales.

CRESCENCIA.- Ya ves qué familia. Y aquí me tienes que hoy no he comido más que un chorrusco de pan; y si esta noche no me da cobijo la Ricarda tendré que quedarme al santo raso.

ALMUDENA.- Conocierle mí. No ser marido con casarmiento; por la luz bendita, no. Ser quirido; por la bendita luz, ¡Quirido!

PULIDO.- ¿Le conoces?

ALMUDENA.- Conocierle, comprarmi dos rosarios y una piedra imán. Diniero él, mucho diniero... Cuando no estar en sermáforo el ser capatazo dil comiedor di La Miseriordia. Il manda con garrota.... Malo, mu malo, y no diejar comer bien... Guardar para él, matarnos dambre...Ser criado del Goberno y del Banco, aonde estar tuda el diniero en arcas soterranas.

CASIANA.- Es lo que me faltaba por oír que las arcas del banco tuvieran dinero.

PULIDO.- ¡Tanto como eso!... Vaya usted a saber.

CRESCENCIA.- Y usted, señá Rosina , ¿qué cree?¿Tien o no tien dinero en el Banco?

ROSINA.- ¿Yo?... ¿A mí qué? Con su pan se lo coman.

CASIANA.- Con el nuestro querrá icir... y encima arroz con almejas.

ELISEA.- ¡Ya cállense ! y no levanten la voz que estamos en lugar sagrado. Aquí se viene a lo que se viene. Tengan respeto.

CASIANA.- Tengo más respeto que tú que vives de la Iglesia vendiendo la Hoja Dominical y estampas de santos, pero yo…como no venda el hambre. Toda mi gula es miraros tragar y ver los empaquetaos de cosas ricas que os traen de las casas. Pero que no te tengo envidia Elisea. Me alegro de ser pobre porque antes llegare al cielo si me muero de hambre y flato, pero tú...

ELISEA.- Yo ¿qué?

CASIANA.- Pues que entre las lemosnas, la hoja, las estampas, lo que te dan D. Senén y el señor cura... no serás rica, pero estas bien gorda. Y no es envidia que bien recuerdo que fuiste tu quien me busco este puesto cuando quede tullida: Quel Señor te lo premie Elisea y lo que a mi me falta te lo dé sobrao pa ti y tu familia..

ELISEA.- Ya salen de misa. A vuestros sitios y cerrar el pico, que estamos en la casa de Dios.

Sale gente que va dando limosnas, algunos reparten a varios, al final la Crescencia se queja de no haber recibido poco. La Genoveva se marcha despacio.

CRESCENCIA.- (Hablando con el Pulido aparte)Una sola perra chica. Y mira esa, (señalando a Genoveva, que la ignora) como a veces se trae las criaturas y la gente lo sabe, pues siempre saca sus tres o cuatro perras. La gente ya no mira la decencia, porque esa pendón luego hace del vicio su comercio, y de ahí le viene cada año uno, para dar lástima con la barriga gorda y aluego mientras da la teta. La gente… que ya no repara en las que semos honras, hartas de trabajar toda la vida y ahora en la vejez sin poder valernos.

PULIDO.- Habría de venir una regolución mu gorda, mu gorda, que metiera en vereda a todos los ricos miserables y tamien a todos estos sinvergüenzas que no hacen sino quitarnos el pan a los verdaderos probes.

CRESCENCIA.- Pues a ver como sacan las almas del Purgatorio, porque sin pobres no hay limosnas que son las que sacan las almas del purgatorio y las oraciones con la barriga llena no creo que sirvan mucho.

PULIDO.- Tengo oído que hay algunos obispos que quieren quitar el Purgatorio.

CRESCENCIA.-Jesús, que cosas, ya ni de los obispos te pues fiar. Y … ¿Eso puede hacerse?

ELISEA.- Eso solo puede hacerlo el Papa.

PULIDO.- Lo que yo digo, que me paice que quieren que no haiga pobres y se saldrán con la suya.

Todos callan al ver salir (la última) a Doña Trini, se para en medio de la puerta y todos se arremolinan creyendo que va a repartir

DOÑA TRINI.- ¿Quién de vosotras es la que llaman la señá Rosina?».

ROSINA.- Soy yo, señora. Yo soy Rosina.

Llamándola aparte.

DOÑA TRINI.- Venga acá señá Rosina.(aparte) No le extrañe a usted que sepa que está en casa de Doña Francisca y Doña Violeta, me sonaba su cara y no sabía de qué, hasta que me acorde de haberla visto con ellas cuando cayeron en desgracia, pues bien esta tarde, después del almuerzo, pasaré por su casa por un negocio, pero preferiría no encontrarme con ellas porque no se sintieran incomodas, dígame si eso es posible.

ROSINA.- Precisamente Doña Francisca descansa todos los días después del almuerzo, y su hermana la acompaña en todo, incluso en la siesta; son inseparables desde que doña Francisca enviudó, pero no debe usted venir antes de las tres ni después de las seis. Y si por un casual le vieran a usted, no les diga que me encontró en esta disposición, no por mí, sino por ellas que me creen en otros menesteres.

DOÑA TRINI.- Pierda cuidado seña Rosina. Que bien se de su bondad. Entonces hasta esta tarde después de las tres.

Mutis Doña Trini por la derecha).Rosina se marcha despacio y el ciego la sigue..

ROSINA.- Quédense ustedes con Dios.

LUCIANA.- Hay algunas que nacen de pie.

CASIANA.- A saber que le ronda en la cabeza a Doña Trini.

CRESCENCIA.- Oído tengo que precisa cocinera.

ELISEA.-Pues la Rosina fue maestra de cocina, solo que ya no la quieren por vieja.

CASIANA.- Por vieja y por sisona. Que ese vicio siempre lo ha tenío.

ELISEA.- Si viene a pedir es porque fue honrada. Las sisonas juntan dinero para su vejez y hasta se hacen ricas... que hasta con peras de luz las he conocido yo.

CASIANA.- No si yo no digo na.

CRESCENCIA.- ¿Que no? ... pues Vuestra Eminencia Ilustrísima es la que ha dicho que la Rosina sisaba. Y digo yo que si sisara… tuviera, y si tuviera no vendría a pedir. Que tienes la lengua muy larga.

CASIANA.- Peor es venir a quitar la limosna a los pobres cuando se tiene.

ELISEA.- ¡Ea! Tengamos la fiesta en paz.

Comienzan a marcharse en grupo, hablando entre sí, Pulido y Crescencia se quedan rezagados.

PULIDO.- Rediós que frío… (a Crescencia) En San Cosme hay entierro esta tarde y creo que de los buenos.

CRESCENCIA.- ¿De perra chica o de perra gorda?

PULIDO.- Un ricachón muerto de gota.

Entra Rosinay tras ella el ciego Almudena, por donde mismo se habían marchado, muy despacio, Rosinase deja alcanzar. Crescencia y Pulidovan saliendo por el lado contario mientras hablan entre sí.

CRESCENCIA.- Que suerte tienen algunos, hijo, ya me gustaría a mí morirme así.

PULIDO.- Toma y a mí. (mutis ambos)


ROSINA.- Te andaba esperando amigo Almudena. Tengo que hablar contigo. (Agarrándole cariñosamente por el brazo, y paseando), porque solo tú puedes sacarme de un gran compromiso; ya que los demás para nada me sirven. Son unos egoístas... El que tiene porque no quiere y el que quiere porque no puede. Y unos y otros se alegrarían si me vieran por los suelos.

ALMUDENA.-Amri, saber tú que Almudena sirviste, dicermi cosas tú...

ROSINA.- ¿Vas a tu casa?

ALMUDENA.-Voy a do quierer tú.

ROSINA.- Ven sentémonos aquí y así descansas, (nerviosa se quita pausadamente y se pone el pañuelo un par de veces) Tengo un grave compromiso, y tú, nada más que tú, puedes sacarme de él.

ALMUDENA.-Dicermi, tú...

ROSINA.- Sé que eres el hombre más apañado que hay en el mundo. No he visto otro como tú. Ciego y pobre, vuelves nueva la ropa dándole la vuelta como ningún sastre sabe hacer, remiendas tu ropa; enhebras una aguja con la lengua más pronto que yo con mis dedos; eres tu zapatero, tu lavandera... Eres de lo que no hay; y si en el mundo hubiera justicia debieran darte un premio... Bueno, me cuesta decírtelo pero tienes que hacerme un gran favor...Para las ocasiones son los amigos.

ALMUDENA.-¿Qué sucieder ti Rosina?

ROSINA.- Una cosa tremenda. Estoy que no vivo. Soy tan desgraciada, que si tú no me amparas me muero... Como lo oyes.

ALMUDENA.-Amri...murirno.

ROSINA.- Te lo diré de una vez para que te hagas cargo: necesito un duro...

ALMUDENA.- ¡Un durro! -.

ROSINA.- Sí, hijo, sí... un duro, y no puedo ir a casa si antes no lo consigo. Aunque sea preciso sacarlo de debajo de las piedras. Hay que buscarlo como sea...

ALMUDENA.- Es mocho... mocho diniero...

ROSINA.- No tanto ¿Quién no tiene un duro? Un duro lo tiene cualquiera... Bueno, yo no y tu talvez tampoco pero …¿Puedes buscármelo? ¿Si o no?.

ALMUDENA.- Imposible… :¿No tinier tú cosa que peiñar?

ROSINA.- No, hijo: Ya tengo empeñado todo lo poco que me quedaba.

ALMUDENA.- ¿No conocies nadie que priestar a ti?

ROSINA.- No hay nadie que me fíe ya.

ALMUDENA.- Yo escuchiar que Doña Trini vierte esta tarda, ella gran corazón, ella bien ayudar amri.

ROSINA.- Pero yo necesito el duro ahora. Cada minuto que pasa es una mano que me aprieta más la garganta.

ALMUDENA.-No llorar Rosina. Tú ser buena migo; yo empeiñar mi gumia, il único ricuerdo que quidarme di la mia familia.

ROSINA.- No Almudena, eso no. El puñal de tu familia no, es muy importante para ti. ¿Cuánto crees que te darían?

ALMUDENA.-De dos piesetas y media a tries.

ROSINA.- Pronto no hay tiempo que perder, dámelo y espérame aquí.

Comienza a sacar de su cinturón un puñal, entra borracha la mujer que vive en el mismo cuarto que el ciego, de un traspié queda tendida.

BORRACHA.- ¿Eeestas aaqui, Jai?

ALMUDENA.- Ya estar aquí la Petra borracha.

ROSINA.- ¡Ah! ¡Qué cosas! Es esa que te ayuda a pagar el cuarto... Borrachona, sinvergüenzonaza... Pero no perdamos tiempo, dame ese puñal, que yo la llevaré al Monte de Piedad de aquí al lado... y con la ayuda de Dios, sacaré siquiera dos ochenta. Ve pensando en como puedo conseguir lo que falta. La Virgen Santísima te lo dará doblado.

El ciego saca de entre sus ropas una gumia arabe y dándosela a Rosina, ésta se marcha rápidamente.

ALMUDENA.- Tinier, yo espierar aquí.

Mutis Nina.

ALMUDENA.- Mala mujier, borrachona ¿Dunde traier ti mi diniero?.

El mendigo, en tanto, palpaba el bulto de la mujer embriagada, metiendo sus manos entre las ropas, buscando en su busto, mientras ésta dando ásperos gruñidos, volvía a quedar inerte y despatarrada, tan pronto tapaba una parte como destapaba otra.
Sacó rosarios, escapularios, una peseta y otras baratijas. La borracha gruñía, carraspeaba y tosía.

ALMUDENA.- Gran púta,...brracha, brrachona.

La borracha entre despierta y dormida, intenta arreglar el desorden de sus ropas torpemente.

BORRACHA.-Jai, tú me has arregistrao.

ALMUDENA.- Sí... No habier más que un Dios, un Dios solo.

BORRACHA.-¿Y a mí, qué? Que haigan todos los quieran... Me has quitado la peseta. No me importa. Pa ti era.

ALMUDENA.- ¡Un Dios solo!».

Viéndole coger el palo, la mujer se pone en guardia pero no puede evitar un primer golpe

BORRACHA.-Ea,no pegues más, Jai. ¿Cuánto dinero quieres que te traiga? Yo ir a trabajar ahora para ti, no peques más .... Tengo tanto sueño, Jai».

Cayó nuevamente en profundo sopor en los brazos del ciego que la deja en el suelo.

ALMUDENA.- Ahora no piegar más.

Almudena extiende una pequeña esterilla que saca de su costal y arrodillándose se disponía a rezar. Entra la Rosina, sofocadísima del veloz correr apenas podía respirar y con alegría entrecortada:

ROSINA.- Me han dado solo diez reales.

Almudena cesa en su intento de rezar y muestra entre sus dedos la peseta con gran regocijo.

ALMUDENA.- Yo bien sabier, empiñarla otras veces. Toma encuentrarla aquí, en el piecho de esta... Cogierla tigo.

ROSINA. – Una peseta ¿Y no tendrá más? Yo buscaré.

ALMUDENA.- No tenier más. Mi regolver cosas piecho». Ser güena mujier, a vieces ser mujier mala...Coger ella tudo, piero dar ella tudo».

Rosina sacudía y revolvía las ropas de la borracha.

ALMUDENA.- Esa borracha no tinier más. Espiera, yo recordar qui tinier, avier, avier

Almudena se rebusca entre sus ropas y el costal, sacando una bolsa sucia la abre y extrae un papelejo que desenvuelto mostró una monedita de dos reales. La cogió Rosina nada más verla.

ROSINA.- Que bien dos reales.

ALMUDENA.- Ahorra ya no arregistrar más, ya no tinier más. ¿Cuánto tiener ti di las limosnias?

ROSINA.- No te engañare, dos perras gordas.

ALMUDENA.- ¡Nina!. No gañar o piegar con garrota.

ROSINA.- Esta bien cuatro perras gordas.

ALMUDENA.- ¡Yo bien sabier! Tu tinier seis perras gordas y aquí tinier la que darme Doña Trini.

ROSINA.- Sí, sí... ya falta tan poco, que no quiero molestarte más. ¡Gracias a Dios!...

Entra la autoridad, paseando:

GUARDIA.-He vosotros. Que ¿Repartiendo las limosnas? Acaso no sabéis que esta prohibido andar pidiendo.

ROSINA.- Para casa nos íbamos ya señor guardia y sepa que no estábamos mendigando. ¿Es que esta prohibido pedir caridad para poder comer?

GUARDIA.- El Alcalde no quiere mendicantes en el centro del pueblo, así que arreando que es gerundio.

ROSINA.- Si el Sr. Alcalde les diera de comer no tendrían que pedir.

GUARDIA.- No sea insolente vieja o me los llevo. ¿Qué le pasa a esa?

ALMUDENA.- Ser frio y lambre, yo ayudar ella a ir.

GUARDIA.-Llévensela de aquí y recuerden que si les vuelvo a ver por aquí mendigando o borrachos, me los llevo detenidos al retén. Y no baja de un mes el tiempo de calabozada que se comen. Advertidos están y ahora largo, cuando regrese de la ronda no quiero verles. (mutis)

ROSINA.- Si señor guardia, ya nos vamos adiós. Dios te lo pague Almudena... Me voy volando a casa...y a esta pobre desgraciada, cuando despierte, no le pegues.

Mutis Nina. Almudena abraza a la borracha ayudándola a salir.


ALMUDENA.- Amri, dispierta, vamos a casa. Amri, yo ayudar ti…Yo no pigar hoy... yo pigar mañana..




TELÓN


   
 
 

Fin
 

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  De: ceuti
Nombre: juan ceutí.
Publicacíon: 11-Octubre-2017
juan ceutí

 
 

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