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NaturalGuama BookTuber  
 
31 DE DICIEMBRE DE 1974
 
31 DE DICIEMBRE DE 1974
 
Mi madre y yo llegamos a Caracas un día veinticincoytanto de Diciembre en un vuelo de Air France.

Ese día fue un carrusel de emociones. En tierra se quedaban parte de mis hermanos, mis primos queridos, abuelos y tíos. Atrás se iban quedando, mientras yo iba avanzando en la pista, rumbo al abordaje del avión tomado de la mano de mi madre.

Era la primera vez que me montaba en un avión -otra emoción en el pecho, pero de otra calidad- que la disfruté mirando por la ventanilla como la ciudad, las carreteras, los carros circulando, los ríos y sembrados se iban achicando con la ascensión del avión en el aire. Vi las montañas y volcanes gigantes que se iban disolviendo en la distancia.

El paisaje en Maiquetía era muy distinto, había unas montañas bajas y mucho, mucho mar. Al abrirse la puerta de desembarque del avión, una oleada de humedad y calor me inundó. Hice el tránsito entre el avión y la zona de inmigración de la mano de mi madre. Al final, enfrente nuestro estaba mi hermana Vilma dándonos la bienvenida. ¡Qué emoción fue volverla a ver!

Venezuela nos recibió pintando una obra de arte en el cielo: Al salir del aeropuerto el crepúsculo empezó a caer. El universo sacó su acuarela y empezó a dar toques rojizos, naranjas, amarillos mezclándose con el azul del cielo que se iba oscureciendo al paso de los segundos.

Llegamos a casa de la Familia X -amigos de Vilma- quienes nos estaban ayudando en el duro inicio de la vida en una tierra nueva, donde en cada esquina hay algo siempre nuevo, donde lo que eras en tu lugar de origen pueda que no te sirva de mucho.

En esos días antes de 31 de Diciembre, mi mamá me mandó a comprar pan. Bajé y entré en la panadería. No había nada parecido a los panes que normalmente comíamos en Quito. ¿Qué hacer? Un señor me preguntó qué quería, yo le dije: pan. Sólo tenemos pan andino todo lo demás ya se vendió, fue su respuesta. Pagué y me fuí con el pan andino en una bolsa. Al llegar, mi mamá picó el pan y al morderlo dijo: ¡Hijo, esto es un pan dulce! ¿Es qué no había nada más?... y no, no había nada más... pero al probarlo nos gustó. Así se va descubriendo el nuevo mundo a partir de equívocos, asincronias o desconocimientos.

La familia X pertenecía a la iglesia evangélica bautista e iban a recibir el nuevo año en su templo. X nos invitó a acompañarlos y nosotros, a falta de un mejor plan, aceptamos.
El templo bautista queda entre la Plaza Candelaria y la esquina de Ferrenquín, más cerca a la plaza que a Ferrenquín. X dejó su volskwagen escarabajo frente a la plaza y caminando nos fuimos acercando al templo.
No recuerdo casi nada de lo que hice esa noche, tengo recuerdos vagos de que jugué bastante. Seguramente debo haber comido mi primera hallaca, mi primer pan de jamón junto con la ensalada de gallina. Recuerdo la ciudad cubierta por fuegos artificiales. Recuerdo los abrazos de gente desconocida deseándonos un feliz año nuevo. Me recuerdo a mi mismo devolviendo el gesto con otro abrazo, sobreponiéndo -en unas ocasiones y en otras no- de forma aleatoria los rostros de aquellos que no estaban ahí pero que, sin embargo, si estaban y que nunca podrían quedarse atrás.

Nunca más me crucé con aquellas gentes. No recuerdo ni uno de sus nombres. Gentes que tenían creencias distintas a nosotros y, sin embargo, nos aceptaron sin ninguna condición. Gentes que ayudaron a mitigar la soledad de aquel día. Así se va descubriendo el mundo nuevo entre encuentros y soledades, entre calles desconocidas y fuegos artificiales, entre risas y añoranzas.

A los que adentro, a los que se quedaron y sus mentes vagabundean por el mundo buscando a aquellos que se fueron... ¡¡Feliz año!!
A los que afuera están y que sus mentes vuelven una y otra vez a su origen... ¡¡Feliz año!!
A los que viven porque la vida es un ratico... ¡¡Feliz año!!
A los que se desviven por hacer de este mundo un lugar mejor... ¡¡Feliz año!!
A los que mueren por la libertad, la honradez y los valores... ¡¡Feliz año!!
A los que se desmueren para seguir luchando por la salud, el amor y la vida... ¡¡Feliz año!!
¡¡Feliz año a todos los que están aquí, a los que están allá, a los que están en cualquier lado del mundo... Feliz año!!


   
 
 

Fin
 

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  De: acheache
Nombre: Hugo Viteri.
Publicacíon: 01-Enero-2018
Hugo Viteri

 
 

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