En un Viejo Pueblo!

Una vez cuenta la Historia, de aquel pueblo y de una humilde señora. Casada y con dos hijos, con un gruñón como marido... ¡Pobre Mujer, Pobre señora! Decía la gente de aquel pueblo... ¿Pobre por qué? Preguntó un viajero, que iba de paso por aquel pueblo. Un niño extrovertido, respondió: No le haga caso señor a aquellas personas, que lo que les gusta es hablar sin motivo y sin razón! Exclamó de forma afirmativa y con mucha seguridad: Es que acaso no ven que lo que le sobra a esa señora es lujo y amor! Pues entonces no sé que puede faltar para la felicidad? Haciendo una pregunta ya dudosa... ... Y aquel viajero respondió con aires de trobador! Niño, entonces le falta lo más grande que el hombre debe tener y nunca debe perder... "Su Libertad y su Personalidad" Yo como ejemplo: No tengo dinero, exclamó con tono acentuado! (Aquel Viajero). Pero algo si tengo! El amor de mi familia, el apoyo de mi esposa La libertad de viajar sin excusas ni pretectos. Con los trapos más feos, sí feos exclamó sonriendo! Pero míos y a mi gusto! Soy viajero, es verdad! (Aclama el Viajero). Dirás entonces que no estoy enamorado? Pero debes entender algo niño. El amor es tan grande que no tiene cadenas, lugar ni fronteras... Te preguntarás entonces, por qué mi esposa no viene a mi lado? Pero por qué obligarla a venir si no es de su agrado? Que salga y disfrute, yo confío en ella, su corazón es mío, al iguál que el mío es de ella. ¡Acuérdate y te lo repito! El amor no tiene barreras ni cadenas... ¡Exclamó de nuevo con voz acentuada en la última frase, aquel viajero! Entonces aquel niño ingenuo comprendió la grandeza de la libertad. Sin poder aún entender, de cómo no se había dado cuenta de lo que sentía en realidad aquella pobre mujer... A quién a diario veía triste con la cabeza a gachas, de lento caminar y de poco hablar... E indignado le comentó al trovador, es que se ve tan hermosa y me disculpa si digo cautivadora de su rostro, aunque ahora si veo que nunca con una sonrisa. No lo podía imaginar! Exclama el niño, al sentir haberlo descubierto. Y que es lo que siempre hace?, Pregunta el viajero.- Bueno, respondió el pequeño, siempre la misma rutina, todos los días... Muy temprano en la mañana, lleva a sus niños a la escuela, va al puesto de mercaderes para comprar la Comida. Al terminar el almuerzo y los quehaceres del hogar. Debe buscar a los niños al colegio, hacer las tareas con los pequeños y llevarlos a sus clases extras, deportes y música. Luego al negocio de su esposo, quién la deja atendiendo, mientras el sale a las apuestas con sus amigos. Vuelve más tarde por ella y van a buscar a los niños a sus actividades, vuelven a su casa, ella prepara la cena, mientras su marido disfruta de sus actividades de ocio y los niños juegan. No tiene como atender a una amiga, pues no ha conocido a ninguna entre la escoba y cocina... Ya me doy cuenta que es así todos los días, perpetuamente. ¡Exclamó aquel niño! Afirmando, sí! Es verdad! Está perpetuada a una rutina y hace tantos años que no ve a su familia! Es como si le hubiese regalado su vida a su esposo e hijos, sin pensar en su propia vida, viviendo para ellos y no para ella. Que triste y vacía debe estar! Que egoísta es su familia! ¡Pobre mujer, pobre señora! Exclamó el niño de aquel pueblo! "Sin olvidar jamás que la felicidad viene acompañada de manos de la Libertad"

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