Descubrí varias verdades, ahí;
feas, crudas, espasmódicas...
críticas, permanentes, azules...
ricas, prosaicas, triviales...
torcidas, virtuales, etéreas...
Verlas me llena de paz
porque al fin las reconozco
y puedo enfrentarlas,
soy yo, o lo que queda de mí.
Verlas me permite
revivir todos los recuerdos
como bellos momentos
y no con la nostalgia,
esa, la de tontos.
Así que ahora si,
¡pégame en la cara!
que después de la hora buena
puedo con todo y con todos
y seré mi propio héroe,
y seré mi propio guerrero,
el de la luz... esperando por tí. |