Me acerco al rojo precipicio.
Caigo al vacío del inexplorado atlas geográfico.
Rompo en mil pedazos las banderolas grises de mi camisa de a diario.
No es cuestión de ripio.
Acabar en -io pudiera ser un suicidio.
No será una simple pañolada de arsénico.
Son finísimos jirones inductivos rojizos.
Me deslumbra tanto brillo.
Tu me dices que son siete yo respondo que son cinco.
Es enigmático - delicado - hermosísimo.
Puro goce de cabello LABERÍNTICO.
Tremendo delirio.
Claudico.
Os lo digo:
Sois como una rendida diosa en el exilio.
Dedicatoria:
Mi mundo
anclado en tus ojos.
LABERÍNTICO roce de
idílico rojo.
Kamasutra prohibido
anterior a nosotros.
Fin
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