No permitirč que mis sueńos sucumban
porque aůn los troncos retońan.
No permitirč que mis manos se cansen
porque el agua horada la roca
y el barro no ha dejado de ser moldeable.
No permitirč que mis pies se detengan
porque el azul aůn existe
con sus caminos perdičndose en el crepůsculo.
No permitirč que mi vida se extinga
la llama se apaga
pero la luz trasciende la eternidad...
Fin
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