De Pronto.
Y de pronto, eras Tú,
Tu misma voz, fuerte y serena,
Hablándome de nuevo, de frente,
Con la misma suavidad del terciopelo...
Y de pronto, era Yo,
Con esa misma hambre de ti,
Con el temblor en la piel,
Y en el corazón, y en el alma...
Y de pronto, los dos,
Confundiendo las texturas,
Los aromas, los sonidos, el sabor
De nuestros seres, en uno sólo...
La magia de un Amor
Que siempre existió latente,
Oculto, vibrante y sobreviviente
A toda costa, nos envolvió,
Así... De Pronto...! |