Aquì
extraordinariamente vivo,
sobre sierras y cuencas,
precipitàndome hacia las flores
como lluvia, como niebla...
horadando la roca
donde cada surco es mi huella,
estremeciendo tu vientre
toda fuente, toda hoguera
para sucumbir en tus poros
en busca del vacìo
mientras trepo al azul
de tu ausencia. |