Ahora quien mira se levanta y camina, ahora quien deja las lagrimas que caigan al suelo es mi sangre y aun tu sigues y no sabría poder describir el poder que siento al dejar mi ira correr, pero soy solo un humano, soy solo un montón de piel y huesos con deseos de matarte, de arrancarte el orgullo del alma, de cortar tu pecho, de dejar la hipocresía de un lado y así mirarte en paz y morir por tu deseo y tomar tu corazón entre mis manos, aun cuando mis ojos se cierran mi mente te mira, aun si mi alma durmiese ahora no podría ignorarte y así volver a la superficie es imposible, porque mi alma se ha envuelto entre los pedazos de tu cuerpo, recibiendo el presente de Tu pecho abierto, de tu corazón agonizante, que se cuece entre tus pulmones y tu sangre, es tan hermoso mirar como poder tocar, es tan dulce tu sangre como el efecto de las cosas que decimos, es tan sutil que me enferma y me provoca nauseas pensar en ti como un inmortal confundido, en un espíritu que vagaría junto a mi, pero yo no necesito de ese tipo de compasión, no quisiera tener que arrastrar con tus ojos, con el peso de las cadenas de tu cuerpo, porque el amor llego hasta aquí, porque tu vida continua después de aquí, pero ahora es hora de que te diga que mires tus manos; las voltees, mires el espejo sin decir que miras, sin gritar ante la verdad que revienta tu mente, que quiebra tu corazón contra tu pecho, que crea el miedo que nos hace, que destruye tu mentira de naturaleza y crea una verdad irrompible, una que siempre evadirás y así solo así mi gloria es solo mía y tu cuerpo solo un cuerpo, aun siendo para mi el cielo mismo bañado en sangre, abierto al tiempo dejándome bajo la ira y tu piel que se desprende con cada paso de mi fuerza y así me haces feliz, porque dejas tu vida por mi destino, porque ahora no hay nada que quede por siempre, ni nadie que pueda saber de ti. |