Hace dos dias que son las tres y media de la mañana, afuera no escampa y las velas no se consumen. En el interior de la casa hay un extraño color rojizo que invade todo, incluso las sombras de los cuadros que cuelgan de las paredes. En el baño el golpeteo ritual de la gota estrellandose contra los azulejos.
De màs allà del horizonte, supongo,hay sonidos que se acercan hasta los jardines, reposan en la fuente, se detienen al borde de la cama y huyen derrepente cuando siento el valor de imcorporarme para pedir ayuda.
Conspiro en silencio contra los sonidos distantes que retumban en mi mente y dejan una estela de llanto que va desapareciendo como un eco. Construyo una estrategia para escapar de esta jugada del tiempo, tal vez no deba incorporarme sòlo fingir estar dormido y abrir los ojos cuando los pasos se detengan. Si no fuera por el llanto y ese eco que tarda tanto en convertirse en silencio tendrìa màs valor para hacerlo.
Son las tres y media de la mañana desde hace dos dias, alguien se acerca y siento el rechinar de un vidrio empañado al ser frotado por un paño seco, no tengo el valor de abrir los ojos, luego se cierra una puerta con un chillido suave de clavijas pequeñas y todo se torna oscuro... muy oscuro. Ahora sòlo escucho pasos y la lluvia golpeando fuertemente un cajòn... No sè, pero siento que es muy tarde para abrir los ojos. |